
Esta semana tuvimos jornada intersemanal en la liga alemana con un plato fuerte: Borussia Dortmund y Bayern München medían sus fuerzas en lo que parecía ser un partido dilucidatorio de cara a la lucha por el título de campeón.
A falta pues de cinco jornadas se enfrentaban el primero y segundo de la clasificación con una diferencia de tan sólo tres puntos entre ellos. Es decir un verdadero partido de seis puntos: el BVB podía ampliar la ventaja a dos partidos y por contra el Bayern de ganar podía pasar a depender sólo de si mismo (debido a su mejor gol-average).

De esta guisa se presentaba el partido entre el actual campeón y el equipo más laureado de Alemania. Ambos equipos contaban con una baja importante en su equipo ideal. Por parte del BVB no iba a ser de la partida Mario Götze que sigue sin estar al 100% tras su lesión. En el Bayern por contra no estaba en el once de inicio Bastian Schweinsteiger, al que Heynckes le está dando minutos para que coja la forma poco
a poco. La baja del medio centro del Bayern se demostró ser mucho más clave que la del extremo del Dortmund.
Desde el primer minuto se pudo comprobar cual iba a ser la dinámica del partido: El BVB salía a todo gas mientras que el Bayern no encontraba su sitio en el partido. A los bávaros se les notaba que no estaban a gusto con la presión marcada por Jürgen Klopp. Heynckes ha marcado como estilo de juego para su Bayern la posesión de balón y el juego por los costados. Pero ni una ni otra cualidad iban ha aparecer, sobre todo en en la primera parte.
La presión realizada por el centro del campo del BVB (excepcional el trabajo de la pareja Kehl-Gündogan) iba ha tener como consecuencia una constante pérdida de balones por parte de los jugadores del Bayern. El doble pivote de los bávaros, el formado por Luiz Gustavo y Kroos apenas podia aguantar la presión, no digamos ya de organizar algo en condiciones. La ausencia de Schweinsteiger se notaba por todos lados. Y si por el centro el Bayern naufragaba, en los costados ni Ribery ni Robben lograban superar en ningún momento las constantes ayudas en defensa de los jugadores del BVB. Enorme el trabajo de los interiores (tanto Großkreutz como Kuba) del Borussia en apoyo de los laterales.
La consecuencia sería pues que el BVB llegaba una y otra vez con muchísimo peligro al marco defendido por Neuer, mientras el Bayern era un calco de un querer y no poder. Las ocasiones se sucedian para los del Ruhrgebiet (Grosskreutz, Kagawa, Lewandowski, Kuba) pero Neuer sacaba varios balones que el público ya casi celebraba. Así se llegaba al descanso con los jugadores del Bayern sin apenas poder creer que su porteria se hubiese quedado a cero. Gran merito de ello habría que dar a su guardameta.

Cuando las fuerzas del BVB parecía que remitian, Klopp reaccionó retrasando las lineas de Borussia unos metros. Era evidente que el ritmo de presión marcado por el BVB no era humano poder aguantarlo todo el partido (pese a que es conocido el excelente estado físico de los jugadores del Borussia). Pero la mayor posesión del Bayern no cristalizó en ninguna ocasión para los de Heynckes. El Bayern podía tocar con comodidad en defensa pero a partir del centro del campo el BVB apretaba otra vez y el Bayern no encontraba la fórmula para crear ocasiones de gol.

El gol hizo explotar las gradas del Iduna Park y a Klopp lo vimos celebrar el gol en la banda. Sinceramente pensé que se le iba a descoyuntar la mandíbula.
A partir de entonces se produjo un toque de arrebato por parte del Bayern. La emoción era tremenda. Tanto los 22 actores del encuentro como los 80 mil en las gradas sabían de la importancia de ese gol y el restante cuarto de hora fue de infarto.
Más aún cuando Weidenfeller salió del marco a nose sabe qué para cortar un balón que se le escapaba a Robben por linea de fondo. Hay contacto, el extremo holandés acepta tan generosa oferta y cae derribado. Al arbitro no le queda pues otra que señalar los once metros. Por cierto decir que el arbitro (Knut Kircher) estuvo perfecto en todo momento en un partido de tanta trascendencia como este. El holandés se hace con la pelota mientras la grada entera abuchea e intenta meterle presión. Robben toma carrerilla, encara a Weidenfeller y dispara... flojo y directo al lado donde el guardameta se ha tirado. De nuevo ruge el Westfalenstadion y Subotic le dice de todo a un cariacontecido Robben que no acaba de creerse su pifia.

Ya no iba a pasar nada más en la porteria del BVB y el Borussia Dortmund se hacía con esos tres puntos que le ponen rozando el título de campeón de la Bundesliga 2011/2012.
Quedan aún cuatro jornadas y seis puntos de diferencia entre ambos conjuntos. Clave se antoja el encuentro que mañana enfrentará al Schalke04 y al Borussia Dortmund en Gelsenkirchen. Derbi por todo lo alto en el Ruhrgebiet. Si el BVB se hace con los tres puntos ya puede casi poner la cerveza a enfriar. El Bayern por contra no puede permitirse ningún rebalón más en la Bundesliga. Pero es que además el Real Madrid le espera en Champions a la vuelta de la esquina.
a veces parece increíble que el Borussia Dormund haya sido campeón de la Bundesliga teniendo un rival como el poderoso Bayer Munich que fue a la final de la Champions, pero así es el fútbol
AntwortenLöschen